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Que es ediciones al arco
Ediciones
Al Arco nació a finales de 2003 con una idea: abrir un espacio
del que, salvo las prestigiosas excepciones de Roberto Fontanarrosa, Juan
Sasturain, Eduardo Galeano y algunos otros pocos, la literatura carecía.
Vencidos los prejuicios existentes sobre el género ("Falta
muy poco para que los más reacios terminemos de admitir el nacimiento
de un nuevo género literario: el cuento futbolístico",
admite Alejandro Dolina en la contratapa de uno de los libros que editamos,
Disquisiciones sobre la habilidad, de Gustavo Grabia), Al Arco
logró sacar al fútbol de un circuito exclusivamente comercial
y rutinario y lo reinterpretó como un hecho cultural para el que
colaboraron solidariamente las firmas más prestigiosas del país.
Las repercusiones del emprendimiento, por su originalidad y su nobleza
(y más allá de las ventas), fueron notables y confirmaron
la necesidad de crear un espacio como Ediciones Al Arco,
en el que muchos autores desconocidos, y tal vez asfixiados por la realidad
cotidiana, encuentran un lugar de expresión artística.
Si las grandes editoriales despreciaban la posibilidad de generar un carril
para la edición de "literatura deportiva", Al
Arco se referenció como una alternativa válida,
un nuevo canal de expresión, y estimuló el costado artístico
de muchos periodistas (consagrados o no), estudiantes y lectores. Hay,
detrás de cada libro, la intención de rescatar la cultura
popular que gira alrededor no sólo del fútbol, sino de todos
los deportes, y considerarla con la importancia merecida. El sello permitió
la publicación de varios escritores inéditos y que, en algunos
casos, habían sido rechazados en el circuito comercial no por la
calidad de su obra sino por los prejuicios existentes. La convocatoria
para la Campaña Nacional de Fomento de la Lectura ratifica el valor
literario del material editado. No hay detrás empresarios ni financistas,
lo que generó el respaldo solidario de Eduardo Galeano, Fontanarrosa,
Jorge Valdano, Juan Sasturain, Rep, Daniel Paz, Dolina y muchos más.
En Al Arco está permitido aventurarse y editar
material que cualquier otra editorial tal vez despreciaría. La
intención es difundir una nueva generación de escritores,
captar un nuevo público, rescatar la memoria popular y ampliar
las posibilidades de diálogo entre literatura y deporte.
Dijeron los medios:
"Al Arco ya se convirtió en referencia fuerte de la literatura
deportiva argentina" (Clarín).
"Al Arco se posicionó como un nuevo canal y estimuló
el costado artístico de muchos periodistas (consagrados o no),
estudiantes y lectores. Al Arco contribuye, de un modo preciso y bien
enfocado, a sacar al fútbol de un circuito exclusivamente comercial
y rutinario, para redefinirlo como un hecho cultural" (Llegás
a Buenos Aires).
"El fútbol tardó en entrar a la literatura. Ediciones
Al Arco llegó para poner las cosas en su lugar. La docena de libros
publicados son un enorme gol del arte" (Revista XXIII).
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